Sobran los elogios para este Barcelona tan único, tan generoso, tan eficaz, tan engranado y tan… Irrepetible. Un Messi mágico y un Xavi que sacó el compás para convertirse en arquitecto por 90 minutos, fueron los principales protagonistas en el mejor partido que se ha jugado de los últimos tiempos y en el que el conjunto azulgrana de proclamó por cuarta vez en su historia campeón de Europa.
Hoy, el futbol fue una verdadera fiesta, un verdadero espectáculo y una verdadera demostración de cómo se juega al fútbol. No importa del equipo que seamos, porque lo que vimos esta tarde fue algo mágico, algo que no se ve todos los días.
No hablo solo del juego del Barcelona –que fue un derroche de lujo- sino de todo lo que se vio en esta final en Wembley. Hablo del caballerismo de Sir. Alex Ferguson para con Joseph Guardiona y viceversa. Hablo de cómo el Manchester aún perdiendo por dos goles, no se encerró atrás y no se echó a morir esperando el pitazo final. Hablo de las declaraciones del veteranísimo técnico escocés en la rueda de prensa posterior al encuentro en la que dijo: “Nunca nos habían dado una paliza así. Tenemos que seguir mejorando”, etc. Y por supuesto, hablo de lo que le puso la guinda a la fantástica jornada de hoy: el gesto humano de Carles Puyol con su compañero Erick Abidal para alzar la copa.
El eterno capitán del Barcelona, no pudo ser titular por una lesión que arrastraba desde hacía varios meses en su rodilla izquierda, sin embargo, el entrenador lo hizo ingresar en el minuto 87´ para que fuera el encargado de recibir el trofeo de las manos del presidente de la UEFA, Michelle Platiní. Lo que nadie esperaba era que Puyol le daría la banda de capitán a Abidal para que tuviera el honor de levantar la cuarta “Orejona” en la historia del club y llevarse toda la gloria en la foto que será recordada por la eternidad. Para los que no lo saben, hace tan solo 3 meses le diagnosticó un cáncer al jugador galo y fue operado del mismo. Gracias a una acelerada y milagrosa recuperación, hoy jugó los 90 minutos.
Esto demuestra lo que es este plantel. Lejos del ego de cada jugador, desbordan solidaridad, humanismo y humildad. La grave situación del francés de una manera u otra influyó en cada uno de los que integran la plantilla catalana y agregó combustible a un fuego que parecía que se iba apagando. Hoy la actitud del equipo dentro y fuera del campo es un ejemplo para los clubes de todo el mundo. Abidal y el Barcelona volvieron de la vida.
A todas estas nos encontramos con un personaje clave en la historia, Pep Guardiola, artífice y arquitecto de toda esta maquinaria Blaugrana. Un técnico joven pero que ya entró en la lista de los mejores de la historia. Sin duda, un ganador, y es que en 3 años al mando del equipo catalán ha conseguido 2 Liga de Campeones. Con una personalidad bastante relajada y un amor por la camiseta sin igual. Fiel creyente en la cantera (Que ha resultado ser la gallina de los huevos de oro) y un maestro en el arte de hacer jugar al fútbol. Desde su llegada, la institución dejó de comprar jugadores y a diferencia de otros equipos, no invierte millonadas en un jugador, por el contrario, invierte en la famosa Masía para formar futbolistas que cuestan poco y generan mucho. Esto es el Barcelona.
Mucho se habló de que dejaría de ser el técnico del plantel de Cataluña, pero tras la victoria de esta tarde, aseguró que estará en el banquillo del Camp Nou “por lo menos un año más”. Cuesta pensar que deje al Barca luego de estar en la cima cuando está llamado a ser el Alex Ferguson culé.
Guardiola, Abidal, Puyol y compañía, son la personificación del fútbol. El deporte en conjunto más popular del mundo no es solo un negocio, es una pasión, es fair play, es superar obstáculos, es ser humilde, es recuperarte de un gol en contra, es mejorar constantemente, es la vida misma.
En fin, el partido que queríamos ver se hizo realidad. Nuevamente el Barcelona se consagró como el mejor club del viejo continente. Tras una linda temporada, y después de ver –me atrevería a decir- el mejor fútbol de todos los tiempos, solo queda esperar la próxima temporada.
Escrito por: Alvaro Lara Márquez
Buenos Aires, Argentina
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